jueves, 3 de octubre de 2013

PRIMERA SEMANA. PRIMERA EXPERIENCIA

En nuestra primera visita al establecimiento educacional donde estamos realizando nuestra práctica pedagógica intermedia, nos fuimos juntos con mi compañero caminando a la sala de clases del curso que nos correspondía, el 1° Básico A, y ya en el trayecto muchos niños que se percataron que nos dirigíamos hacía su sala nos comenzaron a saludar con mucho entusiasmo, e incluso alguno nos dieron abrazos dándonos la bienvenida. Dentro de la sala de clases conocimos a nuestros alumnos, los que formarán parte de nuestra vida y experiencia pedagógica por los siguientes tres meses aproximadamente, y con los cuales llevaremos a cabo nuestro proyecto de intervención que será propuesto posteriormente. Al comenzar cada día en el establecimiento, al ser un colegio católico comienzan con una oración dirigida por el profesor. En los primeros minutos que estuvimos dentro de la sala de clases pudimos observar diversas situaciones partiendo por el comportamiento de los niños frente a nuestro profesor mentor. Cabe destacar que como es inherente de los niños a temprana edad (Castillo, 2011), a estos les cuesta mucho concentrarse y prestar atención, por lo que el profesor debía llamar la atención en reiteradas oportunidades para captar la atención de los alumnos.

Para nuestra sorpresa en nuestro primer día de práctica el profesor había planificado una evaluación que contemplaría las habilidades motoras básicas que trabajó en lo que va de semestre, para esto reunió a los alumnos en donde les explicó en qué consistía la evaluación, luego delimitó una zona que se destinaría para tomar la prueba y otra que se ocuparía para la recreación de los alumnos que no estuvieran siendo evaluados. Les dio la libertad de hacer y jugar a lo que ellos quisieran utilizando todos los materiales y recursos disponibles en el gimnasio. Esta experiencia nos dio la oportunidad de acercarnos a los niños y poder empezar a conocerlos, compartimos con ellos jugando, hablándoles y ayudando al profesor en lo que se requería, al terminar la evaluación se dejó a los niños en libertad de acción para ir al recreo. Al final de la clase el profesor conversó con nosotros poniéndonos al día de los materiales que posee el establecimiento con el fin de ya ir considerando los posibles materiales para cuando nosotros debamos realizar las clases, y nos conversó sobre las dificultades que tenía el realizar clases a un curso tan pequeño, especialmente el tiempo que costaba en que pusieran atención y se quedara en silencio. Para esto nos dijo que sólo debíamos comenzar a hablarles, y que ellos solos se iban percatando de que había alguien hablándoles y se iban quedando en silencio de a poco. Algunos veían que sus compañeros estaban en silencio y ahí se callaban.

Al día siguiente, es decir nuestro segundo día de práctica nos encontramos con que debíamos hacer la clase. El profesor el día anterior nos había advertido que no estaría en la clase ya que debía salir a realizar una actividad de limpieza en la playa, y que los niños se quedarían a cargo de la parvularia. Nos dirigimos al gimnasio y el profesor nos pasó la planificación de la clase. Fue algo totalmente sorpresivo, ya que lo que contempla nuestro programa en la asignatura es llevar a cabo un periodo de observación y luego llevar a cabo el proyecto de intervención y hacer clases, pero esto no nos deja impávidos, sino que lo tomamos como un desafío y lo llevamos a cabo haciendo la clase que el profesor ya había planificado. En esta experiencia nos damos cuenta del peso que conlleva el ser profesor y la gran complejidad que esto representa en el acto, especialmente en cursos pequeños.

“… una vez enfrentados realmente a la tarea docente, viviendo el conflicto entre lo aprendido en la formación inicial, su limitado repertorio de estrategias docentes y la cruda realidad del aula, aparece el cuestionamiento de si realmente serán capaces de aprender a enseñar.” (Nemiña, Ruso, & Mesa, 2009)

El manejo de grupo que se debe tener la agilidad mental para resolver problemas rápidamente e idear estrategias para captar la atención de los pequeños, en el desarrollo de la clase realizamos la propuesta del profesor que consistía en tres juegos que tenían relación con el desarrollo de la percepción espacial y el desarrollo del sentido de la audición, haciendo alusión a la última unidad que verían en el año, actividades en contacto con la naturaleza. El profesor nos conversó lo difícil que era para él realizar esta unidad como él quisiera, ya que era mucho el trámite y el tiempo que se demoraban para los permisos para poder sacar a los niños del establecimiento.

“En el primer año de trabajo en la enseñanza los profesores sufren su primera crisis de identidad profesional, al descubrir la falta de congruencia entre la realidad de la enseñanza y la imagen que cada uno se había forjado de ella durante su periodo de formación inicial. Así, van a necesitar modificar su conducta, sus actitudes, e incluso sus opiniones sobre la enseñanza.” (Marín, Navarro, & Aragón, 1996)

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